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martes, 10 de agosto de 2010

Mucho más que una frontera, un tapón.

Después de tomarnos muchos, muchísimos buses, trenes y cuanto medio de transporte hubiera a nuestro alcance, llegamos al fin bien al norte, a Cartagena de Indias, y aquí se nos acaba Sudamérica. ¿Y ahora? Y ahora se viene Centroamérica, pero primero, ¡hay que ver cómo llegar!

Si les gustan los mapas como a mí, y han pasado horas observando lo angosta que es la región continental de América Central, se habrán dado cuenta que sólo una pequeña porción está en contacto con Colombia. Pocos lugares en el mundo despiertan la imaginación de aventureros y viajeros como esta remota y selvática zona lo hace desde hace siglos, es el Darién.

Sin embargo, aquí algunas cosas siguen siendo como antes que Colón descubriera América. No hay un sólo rastro de civilización, y por unos cuantos motivos esta zona está completamente aislada, aquí se acaban todos los caminos. Por ahora, muchas guías dicen que bueno, mejor evitar la la zona.

Para empezar, las selvas del Darién son espesas, muy espesas, aún más que el Amazonas. Su accidentada, montañosa y particular geografía hace que los vientos del Pacífico descarguen constantemente sus aguas durante la mayor parte del año, convirtiendo cualquier senda en un lindo lodazal. Además, la selva es hogar de unos cuantos ofidios, especialmente la ponzoñosa víbora terciopelo. Si se pierde aquí, no espere que nadie lo vaya a buscar…

Por otra parte, y como les veníamos contando antes, Colombia produce más del 80% de la cocaína que se consume en los Estados Unidos, la cual evidentemente pasa por algún lugar. ¿Qué  mejor que la espesura del Darién para esconder semejante cantidad de narcóticos? Los pocos senderos existentes son usados activamente por narcotraficantes y, mejor ¡no cruzarse con ellos!

También el Darién es una ruta activa para los inmigrantes ilegales que intentan llegar como sea a Estados Unidos o bien escapan de Cuba hacia Sudamérica. Los que más dinero tienen vuelan directo a Guatemala y de allí empiezan su periplo, pero como Guatemala ahora también le pide visa a los colombianos…

Para no ser menos, el Darién también es hogar de varios grupos armados colombianos. Aquí las FARC encuentran refugio seguro y, dado que cada vez están más y más acorralados, no tienen más remedio que refugiarse en estas selvas. Obviamente los paramilitares, también los persiguen y terminan todos en el mismo lugar.

Por último, el Darién también está atestado de lisa y llanamente bandidos y, bandoleros que, sin ocupación fija trabajan aprovechándose de la falta de ley, intentando aprovecharse de cuanto desprevenido puedan encontrar.

Por si faltara algo a la frutilla del postre, el Darién es una zona endémica de dengue y malaria resistente a la cloroquina.

Alguien quiere intentar pasar caminando? Yo no :-)

El gobierno de Panamá, una antigua provincia colombiana que obtuvo su independencia como consecuencia directa de la intervención norteamericana al construir el canal prefiere no realizar ningún tipo de modificación en esta provincia. Hoy, la Carretera Panamericana termina en un pueblito llamado Yavizá, y sólo reaparece 90 km más adelante en el Chocó colombiano. De pueblo a pueblo, es literalmente tierra de nadie. En tiempos mejores, esforzados caminantes y aventureros han cruzado a pie. En las últimas décadas cruzar por acá es directamente suicida.

En vistas de esto creo que dejaremos las selvas del tapón de Darién para que las disfruten los monos y nos dedicaremos a buscar un barco para cruzar a Panamá, hay algunos capitanes que se dedican a cruzar gente en sus veleros directo a San Blas. También es posible cruzar en avión claro, pero Copa se rehúsa a venderle un solo tramo desde Colombia, no sea cosa que se quiera a quedar a vivir en Panamá.

Ah, y hay que tener cuidado con qué barco se va a cruzar, porque muchos se dedican a cruzar “mercancías” de contrabando.

sábado, 12 de junio de 2010

De profesión: chamán

Hoy salimos bien tempranito por la mañana, nos espera un día largo, pero super interesante, la idea es continuar adentrándonos en la selva amazónica, cada vez más cerca de la frontera con Perú y Colombia, con el propósito de conocer una de las tribus típicas de la zona.

IMG_7792Subimos a la canoa y le damos río abajo unas 2 horas.  Entre meandro y meandro, lianas y profusa vegetación, nos cruzamos con unos delfines rosas, resultó ser que era una madre que le estaba enseñando a nadar a su delfincito! A veces cortamos camino internándonos en las zonas inundadas, así también vimos nuestra cuota de monos, tortugas y las increíbles avispas marchadoras. Al fin llegamos a la tierra de nuestros amigos los cofanes.

IMG_7999 Si bien la aldea está en medio de la jungla y a casi a 8 horas de viaje de cualquier lugar algo civilizado, el lugar no es increíblemente precario como me había imaginado. Hasta les diría que se parece a algún campamento hippie/conservacionista que hay en las afueras de Buenos Aires. Para el almuerzo, una señora de la aldea nos contó que íbamos a hacer pan de yuca (lo que en Argentina se conoce popularmente como mandioca) desde 0. Y vaya que sí, fuimos con el machete, cortamos la planta y ahí sacamos la querida yuquita. Después la abrimos, la rallamos en unos ralladores, le sacamos el agua con un implemento muy loco y de ahí al fuego. Listo! De la planta al pan en 1 hora.

Pero todavía faltaba el plato fuerte, ir a conocer al chamán, el curandero del pueblo. Resulta que el buen hombre vivía solo y todavía más adentro en la jungla, por lo que volvimos a tomar la canoa y otros 30 minutos más. Amarramos, bajamos de la canoa y nos disponemos a esperarlo, está con otra consulta.

No se bien qué esperar, esto es muy raro. En eso pasamos y el chamán nos recibe, en su lugarcito. La primera impresión es la de estar dentro de un documental del NatGeo, está vestido con un montón de plumas, dientes de jaguareté y un sinnúmero de otros chirimbolos. Nos da la bienvenida muy cortésmente en un castellano imperfecto y ahí mismo empieza a cantar y a bailar con unas palmas en la mano. Según nos cuenta, es un ritual para ahuyentar los malos espíritus.(El video no es mío, pero el chamán es el mismo)

Luego empezamos a conversar y realmente no tiene desperdicios. Nos cuenta que para ser chamán uno tiene que prepararse toda la vida, que hay que aprender cómo preparar las diversas pociones con las plantas de la selva. Luego también claro, hay que saber qué aplicar en cada caso. La instrucción inicial demora unos cuantos años. Él ya está viejo y tiene 3 aspirantes a sucederlo. Para graduarse, tienen que pasar por una prueba que incluye tomar una poción alucinógena por 24 horas y ver cosas raras.

IMG_8051 Mayormente atiende a gente de la aldea, pero también nos cuenta que a veces viene a verlo gente de lejos y que desde que las petroleras están haciendo trabajos en la jungla más y más gente le aparece con problemas nuevos. Dice que para muchos está investigando soluciones, pero que muchas veces no hay nada que hacer, el Dios que ve en sus alucinaciones a veces le da respuestas, otras veces no.

A los niños y a las mujeres embarazadas no les cobra, a los adultos, según dice, la mayoría de las veces lo canjea por trabajo. No es fácil conseguir y procesar todas las plantas que necesita para hacer sus remedios.

Por último le pregunto el nombre, y me contesta: Alberto. Chuta! Acá también llegó la globalización! Pensé que me iba a decir un nombre más raro! Finalmente, a pesar de vivir en el medio de la selva, Alberto no es ningún tonto, vende sus pociones alucinógenas a 10 dólares a todo aquel gringo que quiera comprarlas.

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