jueves, 10 de junio de 2010

El Amazonas, un mundo nuevo

IMG_7760 En el corazón de Sudamérica y compartida por 8 países se encuentra la mayor selva tropical del mundo, el Amazonas, cuna de innumerable cantidad de especies animales y vegetales. Quién no ha soñado alguna vez con conocer ese mundo especial?, misterioso, casi una caja de sorpresas. Además, la parte occidental y que limita con los contrafuertes andinos es una de las zonas con mayor biodiversidad por hectárea del planeta. Se calcula que en una sola hectárea de esta selva hay más especies que en toda Europa.

IMG_7851 Por varias razones, la selva nos venía siendo esquiva en Bolivia y en Perú. Bien necesitábamos hacer interminables jornadas de 25 horas o más por carreteras completamente embarradas o tomar costosos aviones a ciudades como Iquitos, a las cuales no se puede llegar por tierra. Sin embargo, aquí en Ecuador la tenemos al alcance de la mano, y hacia allá vamos.

Seguimos más o menos el derrotero de Francisco de Orellana, el primer hombre blanco en descubrir y bajar el Amazonas hasta el Atlántico. Salimos de Quito hacia el Este por la noche y llegamos bien temprano por la mañana a Lago Agrio, un pueblo de dudosa reputación junto a la frontera colombiana. De aquí comienza en bus nuestra camino, ahora ya por tierras selváticas pero completamente depredadas por las actividades de las petroleras. 2 horas más nos dejan en el puente del Cuyabeno, de aquí sólo podemos seguir en  canoa a motor, se terminaron los caminos y sólo queda aprovechar los ríos.

IMG_8144 De a poquito nos vamos internando en la espesura, y el panorama se vuelve mágico, casi surreal. En cierto sentido se parece a navegar por el delta pienso, aunque bastante más tupido y cerrado. Vamos por un río marrón y los monos no tardan en aparecer. Seguimos zigzagueando por el curso del río hasta que empieza a llover. Y la lluvia acá es gruesa y no para. Nos tapamos con todo lo que tenemos y más, pero el temporal arrecia y parece que se viene el mundo abajo. Nunca vi caer tanta agua en tan poco tiempo. Seguimos como podemos, cada vez más despacio, pues no se ve mucho, pero solo es cuestión de paciencia.

IMG_8148 Finalmente el temporal amaina y llegamos a nuestro destino/campamento. Son unas cabañas elevadas, como las del Tigre, básicas pero bonitas, y hay bichos y más bichos por todos lados. De a poco se hace de noche, y ahí empieza la sinfonía de sonidos, es increíble, incluso sólo podemos identificar menos de la mitad de lo que escuchamos. Con la noche de telón de fondo nos vamos a comer, y ahí saludamos a nuestra amiga la tarántula que cuida el quincho, y al caimán que viene todas las noches. Mañana será el día para salir a caminar y probar las hormigas limón.

Ver las fotos de la selva

lunes, 7 de junio de 2010

Mi gente linda de Quito

Desde que llegamos a Quito, todo el mundo, con excepción de una sola persona (un boletero del Trole), nos ha tratado super bien. Esto no quiere decir que en los otros lugares que visitamos hasta el momento nos hayan tratado mal. Para nada. Pero los quiteños pues, contrario a lo que uno podría pensar de los habitantes de una ciudad grande que por lo general se mueve a un ritmo acelerado, han ido más allá de todas nuestras expectativas y nos han sorprendido gratamente con su amabilidad. Para muestra bien vale un botón (o varios).

No bien llegamos a la ciudad, en la terminal Quitumbes, el despachador de los troles salió de su cabina para indicarnos cuál era el trole que debíamos tomar para llegar a la ciudad.

En el hostel, nos encontramos con Jaime, su dueño, una persona maravillosa y sencilla que nos recibió con los brazos abiertos y puso a nuestra disposición todo lo que tenía.

Después salimos a caminar por La Ronda, para buscar un lugar donde cenar. No hicimos más de 300m y ya habíamos recibido varias cordiales bienvenidas por parte de los quiteños. La gente al darse cuenta que éramos turistas (y argentinos), enseguida entablaba conversación y hasta nos recomendaba lugares para cenar y platos típicos para degustar.

Cuando un colectivero, de buena fe, nos dijo que nos “acercaba” a nuestro destino pero en realidad nos dejaba como a 15 cuadras en una zona “complicada”, una pasajera nos avisó dónde debíamos bajarnos y nos recomendó encarecidamente que tomáramos un taxi. Como además era de noche y en esa zona se había cortado la luz, nos acercamos a la policía que estaba dirigiendo el tránsito para preguntarles cuál bus debíamos tomar desde aquí hasta nuestro hostel. Uno de los oficiales nos indicó el bus pero, como no venía, su compañero se metió entre el tránsito para pararnos un taxi y hasta habló con el chofer para que no se aprovechara de nosotros.

El chofer del bus a Mindo se tomó la molestia de avisarnos que ya había llegado la señora del quiosco y hasta esperó que fuéramos a comprar algo para desayunar antes de partir, sin que se lo pidiéramos.

Ya les contamos que en Mindo, a tan solo 80km de acá, también conocimos gente hermosa. Además de Claudia y Miriam, nos conectamos muy bien con Luis y su familia. Su hijo se pasó toda una tarde de lluvia mostrándonos sus juguetes, jugando con nosotros, contándonos de la escuela, practicando inglés y matemática y comiendo pan con dulce de leche. Después, Luis nos llevó por un atajo para que llegáramos a tiempo a tomar el bus.

¿Qué decirles de nuestro anfitrión y amigo de CouchSurfing Francisco? Fran nos abrió las puertas de su casa, nos llevó a recorrer la ciudad, a comer platos típicos y hasta nos llevó a bailar salsa a una salsoteca! Nos sentimos tan a gusto que fue muy difícil irnos.

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En la Mariscal, entramos a un local a comprar agua y la señora entre “¿Uds. de dónde son?” y “No pueden dejar de visitar aquí o allá” terminó regalándonos una fruta típica para que la probáramos (por fuera parece una banana pequeña pero por dentro tiene pulpa como la granada).

Todos nos han tratado tan bien que nos sentimos como en casa o, pensándolo bien, mejor que en casa. Nos costó mucho despedirnos de Quito y de toda la gente hermosa que conocimos.

Saludos a todos desde el camino,

Marie
Quito, Ecuador
6 de mayo de 2010

El trole

El trolebús, más conocido por todos como “el trole” es hoy un símbolo de Quito. Forma parte de un sistema integrado de transporte público que incluye también el Metro y la Ecovía. Se trata de 3 líneas de buses y trolebuses dobles con carriles exclusivos que recorren el eje norte-sur de la ciudad desde hace unos quince años en un intento por solucionar los graves problemas de tránsito que aquejan a la capital ecuatoriana.

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El sistema tiene distintos recorridos (hay servicios más cortos y otros más largos), una frecuencia más que aceptable y un cronograma que se cumple. Cuenta con estaciones cada aproximadamente 4 cuadras identificadas con una señalética impecable que incluye los nombres y dibujos alegóricos. En todas hay mapas con el recorrido y carteles electrónicos que anuncian en tiempo real cuánto falta para que llegue el próximo trole.

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El costo del boleto es de USD 0,25. Uno adquiere el pasaje en la boletería y luego, previo depósito del cospel o tarjeta magnética (según se trate del trole o el metro) en el molinete, accede a la plataforma, con puertas automáticas que coinciden perfectamente con las puertas del trole y que se abren únicamente cuando el trole se detiene en la parada.

Una vez a bordo, hay que estar atento y cuidar bien las pertenencias ya que el trole es hogar de muchos amigos de lo ajeno. En nuestro primer viaje, recién llegaditos y con todas nuestras cosas a cuestas, logramos identificar a un par de malandras. No les quitamos la vista de encima y llegamos a nuestro destino sin inconvenientes. De hecho, nunca tuvimos ningún problema en el Trole así que quizás solo se trate de no bajar la guardia.

Para asegurarse de que uno no se pase, la voz de una locutora con acento español va anunciando las paradas actuales y siguientes. Además, hay un cartel electrónico y, por si fuera poco, muchas veces el conductor también anuncia las paradas y avisa que va a cerrar las puertas.

Como se imaginarán, es un medio de transporte muy popular. Tanto, que hay horas en las que va tan lleno como el 60 o la línea C a las 6 de la tarde. Y si bien es rápido la mayor de las veces (20 minutos en promedio desde el centro histórico hasta la terminal norte de la Y), en las horas pico puede llegar a parecerse a un caracol, según las condiciones del tránsito. Es por eso que la semana pasada el gobierno estableció el sistema de pico y placa, que prohíbe un día a la semana la circulación por el centro de los autos cuyas patentes terminan en un determinado número).

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Demás esta decir que el trole fue nuestro principal medio de transporte para movernos por la ciudad y, por eso, este humilde homenaje. ¿Y si en Buenos Aires se hiciera algo parecido? ¿Alguien se anima?

Saludos a todos desde el camino,

Marie
Quito, Ecuador 
5 de mayo de 2010

Nota: Las imágenes no son nuestras sino de HappyGiuseppe (1 y 3), http://relatos-de-viajes.blogspot.com (2)y Leonardo Laso (4). Este último, se los recomiendo, es muy interesante.

sábado, 5 de junio de 2010

¡Chuta! Quito se nubló

Este post está dedicado muy especialmente a Glenda

Llegamos a Quito el sábado por la noche, con lluvia, para variar. Llovió todo el camino desde Baños así que no pudimos ver nada de la famosa ruta de los volcanes. Como nuestra guía Lonely Planet edición 2007 (la 2010 no estaba aún en las librerías cuando partimos) decía que la terminal de buses quedaba en el barrio histórico nos decidimos por un hostel en esa zona. Pero hete aquí que una vez más la biblia IMG_7422nos dejó en banda ya que la terminal Cumandá no funciona desde hace más de un año y ahora los buses llegan a la terminal sur Quitumbes. A pesar del inesperado contratiempo, nos resultó grato ver una terminal tan hermosa y organizada, que no tiene nada que envidiarle a los aeropuertos más modernos. Además, se conecta con el centro y el norte de la ciudad a través del “trole”. Lo abordamos sin dejar de tener presente todas las recomendaciones sobre el cuidado de nuestras pertenencias y llegamos a nuestro destino sin inconvenientes.

Después de instalarnos, salimos a cenar y nos sorprendimos en La Ronda por el gran movimiento nocturno (con excepción de Guayaquil, Miraflores en Lima y el hostel de Máncora, hacía tiempo que no veíamos tanta gente en la calle después de las 8pm). ¡Guau! ¡Qué cambio! No lo podíamos creer. Fue como transportarnos a Buenos Aires.

El domingo arrancamos tempranito con la esperanza de que el clima nos diera un respiro. Pero, desafortunadamente, no pudo ser. Nublado, lluvia, nublado, lluvia, nublado (una constante que se repetiría durante toda nuestra estadía en la ciudad). Con la luz del día, la ciudad resultó todavía más bella que por la noche.

IMG_7429 Los domingos, varias calles del centro histórico se cierran al tránsito y se convierten en peatonales o ciclovías por lo que se hace aun más placentero recorrerlo. Al igual que en las otras ciudades latinoamericanas colonizadas por los españoles, las iglesias abundan, llegando a extremos ridículos en los que encontramos 3 iglesias en una sola cuadra (la Catedral, el Sagrario y Compañía de Jesús). Resultó que justo era la celebración de la Virgen Dolorosa por lo que enseguida quedamos atrapados dentro de la procesión. No por ser atea dejó de conmoverme el fervor y la fe de los ecuatorianos. Creía que Perú era un país muy creyente, el más creyente de Sudamérica pero, después de haber presenciado la celebración y algunas misas, me atrevería a decir que los ecuatorianos son aun más devotos. Nuestro derrotero después nos llevó por el palacio presidencial (sin Correa, que vive en otra parte), la imponente Basílica del Voto Nacional (una mega iglesia estilo gótico) y el parque La Alameda (la verdad, las plazas acá están un poco descuidadas a comparación con Perú o Bolivia pero están más limpias que en Buenos Aires) pero, de pronto, nos dimos cuenta de que estábamos solos, no había nadie en las calles y eran recién las 3 de la tarde.IMG_7724

Por seguridad, decidimos dejar el desierto barrio histórico e ir hasta La Mariscal, la zona turística en la parte nueva de la ciudad. Supuestamente, esta es la zona top, como un Palermo en miniatura, con bares, restaurantes, discos y exclusivos locales de diseño uno al lado del otro. Pero ¡vaya sorpresa! Al caminar por la Avenida Amazonas resulta que todo estaba cerrado. ¿Y dónde están los turistas? ¿Dónde están los bares? Algo nos dice que estamos en el lugar equivocado. Por suerte, encontramos unos adolescentes que nos señalaron el camino correcto. Terminamos en la Plaza Foch, comiendo unos nachos y un delicioso panqueque con chocolate y helado!

En la semana volveríamos varias veces al centro histórico IMG_8287y a La  Mariscal. A diferencia de los otros países que hemos visitado, acá no resaltamos tanto como turistas. Ya nos sentimos y nos movemos como locales, yendo en trole de acá para allá, comiendo bolones de verde, chifles y pan de yuca. Dado lo emputecido del clima, no pudimos ir al TeleferiQo ni al Panecillo ni nada. Lo único que pudimos hacer al aire libre fue ir a la Mitad del Mundo (por donde pasa el Ecuador) pero nos resultó decepcionante. Resulta que para ver el monolito hay que pagar! Y ni siquiera está en el lugar correcto!!!

Comentario al margen: Algo que nos llamó poderosamente la atención fue el largo de las polleras de los uniformes de las chicas, a saber, mitad de la pantorrilla en promedio. Parece como si los padres se las hubieran comprado previendo todos sus estirones, para que les duren toda su etapa escolar.

No sé si fue la gente, la arquitectura o qué (probablemente una combinación de todo) pero de algún modo nos enamoramos de Quito, aunque no pudiéramos ver ni un poquito del volcán Pichincha.

Saludos a todos desde el camino,

Marie
Quito, Ecuador
30 de abril de 2010

viernes, 4 de junio de 2010

The Ecuadorian Dream

New York, 10 de Septiembre de 2001, 23:30

Ring, Ring

- Buenas noches

- Hola Jaime, ¿cómo estás? Habla tu jefe, mira, mañana en vez de venir al WTC necesitamos que lleves el dinero a nuestra otra oficina del Central Park, ¿hay algún inconveniente?

- (voz medio somnolienta) Mmmh, no  no, qué problema. Entonces mañana voy directamente a la oficina de la 55 a las 9AM.

- Gracias Jaime, nos vemos mañana entonces.

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Palabras más, palabras menos es lo que nos cuenta Jaime mientras afuera llueve de corrido. Curiosamente, además de vivir en NY también trabajó en Buenos Aires como repartidor de una empresa de alimentos y conoce remotos lugares (al menos para el ecuatoriano promedio) como Ranelagh, Escalada o Ciudad Evita.

Gracias a las acrobacias del destino, nuestro interlocutor pudo gambetear lo que todos ya vimos por TV ese martes hermoso de primavera en BA. Lamentablemente sus compañeros de oficina no tuvieron la misma suerte y murieron ahogados por las cenizas, el polvo y la confianza ciega en los procedimientos y las reglas; pudieron haber escapado pero no lo hicieron. 

Les confieso que muchas veces pensé cómo sería estar en el lugar de alguien que providencialmente y a último momento evita una catástrofe. ¿Cómo seguirá la vida del tipo que bajó del piso 101 a comprar cigarrillos justo a tiempo? Nunca imaginé que alguna vez me fuera a cruzar con alguien que me pudiera contar cómo zafó del 11S,  menos aún que fuera ecuatoriano y definitivamente menos escuchar el relato en Quito.

Felizmente las vueltas de la vida retornaron a Jaime a su tierra natal y hace unos meses está intentando levantar un viejo hostel en una casona colonial que aparentemente supo ver años mejores.

Y es que para comprender un poco mejor a este pequeño pero riquísimo país, hay que entender una significativa característica cultural: Ecuador es un país de migrantes. Se calcula que casi 2 de cada diez hijos de la tierra de Sucre viven bien lejos, la mayoría en Estados Unidos o España. Hasta hay un banco que se promociona como el “banco de los emigrantes”.

Pareciera que en el imaginario popular ecuatoriano, la tierra del tío Sam es como El Dorado para los españoles que llegaron a América, la casa de los dulces para Hansel y Gretel o la América de las oportunidades que venían buscando nuestro abuelos. Y no dudo que para muchos el hecho de inmigrar pueda abrir la puerta a nuevas oportunidades. Pero a veces, pareciera que todo este asunto es casi como una obsesión para mucha gente. Me arriesgaría a decir incluso que es difícil cruzarse con alguien que no haya vivido afuera o tenga algún pariente por ahí.

Y sin embargo, al mismo tiempo, paradójicamente Ecuador se está posicionando fuertemente como país de migración para muchos colombianos, venezolanos y centroamericanos (muy especialmente cubanos) en busca de nuevos aires y escapando de graves problemas locales.

Por último, les dejo un link a una buena película colombiana que trata el tema de la inmigración ilegal (http://www.imdb.com/title/tt0475860/). No dejen de darle un vistazo si les interesa el tema.

Ah, y todavía no puedo entender cómo tiene éxito Kentucky Fried Chicken cobrando su combo 10 dólares, cuando se consigue en todos lados lo mismo por mucha menos plata.