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miércoles, 7 de julio de 2010

La capital de Rodrigombia

Si no entienden el título, entonces es porque todavía no han visto/escuchado la Cantata del adelantado don Rodrigo Díaz de Carrera de Les Luthiers. Son solo 20 minutos, y créanme, no se van a arrepentir. ¿Están en el trabajo y no pueden abrir youtube? No se preocupen, no faltarán 5 minutos de relax para reírse con esta obra maestra.

CO08-00394 La cuestión es que estamos aquí, en Bogotá, otra capital más de esta Latinoamérica que vamos recorriendo. Y aquí también hay mucho que ver, muchas cosas interesantes, excepto el clima, que continúa abúlico, aburrido, gris y lluvioso. Pero al mal clima, buena cara! Y además, buena compañía, Andrea, Diego y su hijo Tomás, a quienes contactamos por couchsurfing nos hicieron un lugarcito y nos recibieron a pesar de estar ajetreados. ¡Gracias chicos! Hasta nos invitaron con una fondue de chocolate el día que llegamos. ¡Así da gusto viajar! Por nuestra parte, hicimos unas piezas de pollo con salsa de champiñones que parece gustaron bastante.

CO08-00316 Lejos, lo más impactante de Santa Fe de Bogotá, y una razón en sí misma para visitar esta ciudad es el Museo del Oro. Creo, sin temor a equivocarme, que es el museo que mayor cantidad de piezas de este tipo tiene en todo el mundo. Seria el sueño de los conquistadores y el infame Pizarro se podría atragantar con tanto oro que hay por doquier. Hay salas y salas y salas con piezas que van desde  las pequeñas hasta las bien grandes, todas en oro puro y macizo. ¡Zas! De repente se cortó la luz, y volvió al ratito. ¿Alguien se habrá llevado algo? Eventualmente nos cansamos de ver tanto oro y nos reconfortamos en el restaurante que está en planta baja. Después de tantos de días de comer picoteado, no nos viene nada mal un mimo al estómago. Seguimos descubriendo que la carne es bastante buena aquí en Colombia.

También visitamos bajo la lluvia el otro gran museo de Botero que hay en Colombia. Eventualmente los cuidadores nos terminaron recomendando los mejores ángulos para sacar las fotos y Andreína, una guía súper chévere nos contó muchísimas cosas interesantes de las pinturas de Botero. También nos confió que le encantaría salir a recorrer como lo estamos haciendo nosotros, pero que no se anima. ¡Ánimo entonces!

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La plaza Bolívar es imponente, enorme, llena de palomas y rodeada de edificios hermosos, aunque cada uno de estilo diferente. Por un lado está la catedral bogotana (no la pudimos visitar por estar en refacción), por el otro el reconstruido palacio de justicia (a la izquierda de la pano), de frente el parlamento y a la derecha la alcaldía de la ciudad en estilo francés. Caminando por ahí una tarde de domingo nos encontramos con muchísima gente y banderitas verdes. Era el acto de cierre de campaña de Mockus. ¿Se imaginan a alguien haciendo un cierre de campaña en la plaza de Mayo?

CO08-00412Por precaución y para evitar cualquier tipo de incidente, toda la zona está completamente inundada de policías y militares con modernísimas, horribles y gigantes ametralladoras dignas de Terminator II. Algunas incluso dicen bien clarito en letras blancas y grandes US. ¿Vendrá incluido esto también en el pack del plan Colombia? Incluso notamos con cierta intranquilidad que quienes portan fusiles, siempre, siempre tienen el dedo en el gatillo. Alguien nos contaría luego que es una técnica inventada por el ejército israelí llamada “tiro de vida” y consiste en que la primera bala sea de fogueo, manteniendo el arma sin seguro y con el dedo siempre en el gatillo. De esta forma, ante cualquier alarma se comienza a disparar, primero la bala de fogueo y luego ya si, con las de verdad. ¿Pintoresco, no? Para acceder al centro de la plaza, hay que mostrar los bolsos y someterse a un cacheo como el que se hace en los recitales.CO08-00408

Un par de días después volveríamos a la plaza y la encontraríamos también cerrada, dado que se encontraba visitando el país el presidente de Honduras. De todas maneras, con nuestra cara de angelitos y un par de ayuditas logramos pasar un par de controles e ingresar a la zona restringida, por detrás del palacio Nariño, que es la residencia del ejecutivo. Incluso si hubiéramos sabido con anticipación, podríamos haber solicitado formalmente una visita guidada. El palacio tiene una arquitectura imponente, bien francés, y me animo a decir que por lejos es la residencia del ejecutivo más bonita de todos los países que conocimos.

Para terminar nuestra jornada capitalina volvemos caminando hacia la avenida Jiménez y nos entrecruzamos con los vendedores callejeros de esmeraldas. Llegaron a ofrecernos como quien no quiere la cosa una piedrita verde envuelta en papel de cuaderno la que alegaban costaba alrededor de ¡US$ 100!. Nunca voy a entender como alguien pudiera pagar tanta plata por una piedrita diminuta y además, les soy sincero, a mi no me parecía más que una piedrita de morondanga pintada de verde. No se cómo será el tema, pero me vino a la mente la película Diamante de Sangre que vimos en Medellín.

Bogotá es una metrópolis vibrante, interesante, que invita a ser recorrida. En cierto sentido Bogotá me resulta familiar, cercana, y es que a fin de cuentas de las ciudades que hemos recorrido la que más se asemeja a a la reina del plata, aunque claro, las callecitas de Buenos Aires tienen ese no se qué, ¿viste? Lo bueno es que aquí si uno se cansa de caminar por las callecitas siempre se tiene un café Juan Valdéz a mano. Ah, también pueden comer hormigas culonas fritas, otra delicia santafereña.

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sábado, 5 de junio de 2010

¡Chuta! Quito se nubló

Este post está dedicado muy especialmente a Glenda

Llegamos a Quito el sábado por la noche, con lluvia, para variar. Llovió todo el camino desde Baños así que no pudimos ver nada de la famosa ruta de los volcanes. Como nuestra guía Lonely Planet edición 2007 (la 2010 no estaba aún en las librerías cuando partimos) decía que la terminal de buses quedaba en el barrio histórico nos decidimos por un hostel en esa zona. Pero hete aquí que una vez más la biblia IMG_7422nos dejó en banda ya que la terminal Cumandá no funciona desde hace más de un año y ahora los buses llegan a la terminal sur Quitumbes. A pesar del inesperado contratiempo, nos resultó grato ver una terminal tan hermosa y organizada, que no tiene nada que envidiarle a los aeropuertos más modernos. Además, se conecta con el centro y el norte de la ciudad a través del “trole”. Lo abordamos sin dejar de tener presente todas las recomendaciones sobre el cuidado de nuestras pertenencias y llegamos a nuestro destino sin inconvenientes.

Después de instalarnos, salimos a cenar y nos sorprendimos en La Ronda por el gran movimiento nocturno (con excepción de Guayaquil, Miraflores en Lima y el hostel de Máncora, hacía tiempo que no veíamos tanta gente en la calle después de las 8pm). ¡Guau! ¡Qué cambio! No lo podíamos creer. Fue como transportarnos a Buenos Aires.

El domingo arrancamos tempranito con la esperanza de que el clima nos diera un respiro. Pero, desafortunadamente, no pudo ser. Nublado, lluvia, nublado, lluvia, nublado (una constante que se repetiría durante toda nuestra estadía en la ciudad). Con la luz del día, la ciudad resultó todavía más bella que por la noche.

IMG_7429 Los domingos, varias calles del centro histórico se cierran al tránsito y se convierten en peatonales o ciclovías por lo que se hace aun más placentero recorrerlo. Al igual que en las otras ciudades latinoamericanas colonizadas por los españoles, las iglesias abundan, llegando a extremos ridículos en los que encontramos 3 iglesias en una sola cuadra (la Catedral, el Sagrario y Compañía de Jesús). Resultó que justo era la celebración de la Virgen Dolorosa por lo que enseguida quedamos atrapados dentro de la procesión. No por ser atea dejó de conmoverme el fervor y la fe de los ecuatorianos. Creía que Perú era un país muy creyente, el más creyente de Sudamérica pero, después de haber presenciado la celebración y algunas misas, me atrevería a decir que los ecuatorianos son aun más devotos. Nuestro derrotero después nos llevó por el palacio presidencial (sin Correa, que vive en otra parte), la imponente Basílica del Voto Nacional (una mega iglesia estilo gótico) y el parque La Alameda (la verdad, las plazas acá están un poco descuidadas a comparación con Perú o Bolivia pero están más limpias que en Buenos Aires) pero, de pronto, nos dimos cuenta de que estábamos solos, no había nadie en las calles y eran recién las 3 de la tarde.IMG_7724

Por seguridad, decidimos dejar el desierto barrio histórico e ir hasta La Mariscal, la zona turística en la parte nueva de la ciudad. Supuestamente, esta es la zona top, como un Palermo en miniatura, con bares, restaurantes, discos y exclusivos locales de diseño uno al lado del otro. Pero ¡vaya sorpresa! Al caminar por la Avenida Amazonas resulta que todo estaba cerrado. ¿Y dónde están los turistas? ¿Dónde están los bares? Algo nos dice que estamos en el lugar equivocado. Por suerte, encontramos unos adolescentes que nos señalaron el camino correcto. Terminamos en la Plaza Foch, comiendo unos nachos y un delicioso panqueque con chocolate y helado!

En la semana volveríamos varias veces al centro histórico IMG_8287y a La  Mariscal. A diferencia de los otros países que hemos visitado, acá no resaltamos tanto como turistas. Ya nos sentimos y nos movemos como locales, yendo en trole de acá para allá, comiendo bolones de verde, chifles y pan de yuca. Dado lo emputecido del clima, no pudimos ir al TeleferiQo ni al Panecillo ni nada. Lo único que pudimos hacer al aire libre fue ir a la Mitad del Mundo (por donde pasa el Ecuador) pero nos resultó decepcionante. Resulta que para ver el monolito hay que pagar! Y ni siquiera está en el lugar correcto!!!

Comentario al margen: Algo que nos llamó poderosamente la atención fue el largo de las polleras de los uniformes de las chicas, a saber, mitad de la pantorrilla en promedio. Parece como si los padres se las hubieran comprado previendo todos sus estirones, para que les duren toda su etapa escolar.

No sé si fue la gente, la arquitectura o qué (probablemente una combinación de todo) pero de algún modo nos enamoramos de Quito, aunque no pudiéramos ver ni un poquito del volcán Pichincha.

Saludos a todos desde el camino,

Marie
Quito, Ecuador
30 de abril de 2010