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viernes, 21 de mayo de 2010

Quisiera ser pequeña

Quizás alguna vez hayan escuchado hablar de los sombreros panameños. Si no, con seguridad alguna vez los habrán visto en películas o por TV en la cabeza de alguna celebridad. Estos sombreros, en realidad, no son panameños sino que son 100% ecuatorianos y su nombre correcto es sombrero de paja toquilla. La confusión se debe a que estos eran los sombreros que utilizaron los trabajadores que construyeron el Canal de Panamá.

IMG_7346 Cuenca es uno de los principales lugares donde se producen así que aprovechamos la oportunidad para visitar una fábrica. Para ser más precisos, de fábrica tenía poco pues resulta que los sombreritos, que en USA o Europa se venden a partir de los USD500 los más sencillitos, son tejidos a mano por las campesinas de la zona quienes con suerte si reciben un 1% (la guía no supo qué responder a nuestra pregunta). En el establecimiento se encargan del proceso final deIMG_7335 lavado, planchado, moldeado y detalles de terminación y, por supuesto, del más importante: la comercialización. Es gracias al bendito marketing  que un sombrero que aquí cuesta USD50 luego se consigue en Europa en un local de Hermes a diez veces ese valor. Y ni hablar si se trata de un sombrero de tejido fino. En ese caso, ya estamos manejando cifras de 4 dígitos. ¡Sí, hay sombreros de USD1500 (directo de fábrica)!

Con esos valores, obviamente que nosotros solo nos limitamos a probarnos los sombreros y admirarnos frente al espejo. Este ejercicio resultó muy divertido pues fue como volver a ser nenes y jugar con nuestros disfraces de cowboys, hacendados, reyes y celebridades de la farándula. Miren si no.

Saludos a todos desde el camino,

Marie

Cuenca, Ecuador

21 de abril de 2010

jueves, 20 de mayo de 2010

Dejando las tierras bajas

IMG_7120 El día comienza y otra vez estamos en el camino en búsqueda de nuevas aventuras, hoy domingo volvemos a subir los Andes con la esperanza de que nos den un merecido respiro climático. ¿El destino? Cuenca. Dicen por ahí que es la ciudad más bonita del Ecuador, con hermosas iglesias coloniales y queremos confirmarlo.

Enfilamos hacia la terminal, compramos el boleto y subimos a un bus de San Luis en estado medio dudoso. Miro, y el resto de los buses también son parecidos, los doble piso no gozan de fama aquí y son raros de encontrar. Supongo ingenuamente que en un país pequeño se llega rápidamente a todos lados y que por ello no hay necesidad, pero la circunstancias me demostrarían como tantas veces que estaría equivocado. Las mochilas, como en Bolivia, sin ticket ni nada.

No bien salir de la terminal, comienza un incesante desfile de personajes variopintos que suben a ofrecer sus labores y sus historias. El primero nos ofrece bijouterie, porque la feria en la que iba a exponer no se realizó. Unos minutos más adelante, el segundo vende chocolates y su yeite para conseguir la atención es regalar galletitas a quienes le contesten correctamente preguntas sencillas. ¿Cuántos 9 hay en los primeros 100 números? Nadie acertó… El tercero vende sus helados Pingüino, y esto ya es bien bizarro, chifles, papas, choclos y hasta sandía terminan de completar la variada oferta informal. Incluso paramos a cargar gasoil por ahí. El camino me demostraría que por estos lares el combustible se carga siempre con la gente arriba del bus y luego de haber salido de la terminal y no antes de salir, como todo el mundo podría pensar.

Cruzamos plantaciones de bananas y bananas y más bananas, nunca vi tantas en mi vida. Con razón el hombre más rico de aquí se dedica a esto.

IMG_7297 De allí la carretera abandona definitivamente el fértil plano, los pueblos y los vendedores ambulantes y serpenteando con dificultad se va internando en los Andes. Las laderas occidentales, son un espectáculo magnífico, difícil de igualar. Avanzamos entre selva húmeda y rodeados por copiosa niebla, el espectáculo es misterioso e inigualable y sólo faltan los gorilas (Por Gorilas en la niebla…) Con tesón y paciencia por una angosta carretera vamos ganando metros, perdiendo temperatura y cambiando de paisaje. Arriba el frío es fuerte y la vegetación rala, la selva va dejando de a poco lugar al páramo que conforma al Parque Nacional Cajas y su sinnúmero de lagunas laberínticas. El paisaje sigue siendo hermoso, pero ahora frío y desértico, duro.

Ya llevamos 5 horas y las piernas piden a gritos un poquito más de espacio, es cierto, no hemos tenido suerte con el bus esta vez. Serán así el resto del viaje en Ecuador?

Finalmente cuando ya estábamos intentando hacer la parabólica humana para estirar las piernas, entramos en Cuenca, la ciudad parece bonita, bien bonita, enclavada en un valle verde y rodeada de un montón de cúpulas de iglesia, la mayoría en forma de domo. Parece que por todos lados hay panaderías y muchos lugares donde venden cosas ricas. Eso es muy bueno…

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