jueves, 29 de abril de 2010

Cine a bordo



Cuando un cinéfilo está viajando por tanto tiempo y no tiene acceso a la televisión, realmente espera ansioso el momento de tomarse un bus albergando secretamente la esperanza de disfrutar de una buena película. Nada más alejado de la realidad.

En lo que va de nuestro viaje, hemos tomado aproximadamente unos 30 buses y visto una cantidad más que considerable de películas. Lamentablemente, la mayoría de ellas, pésimas. Desde una de Cantinflas, hasta Barrio 13 de Luc Besson, pasando por una de Jackie Chan hablada en chino, otra de unos niños cantores del Brasil y una coproducción peruano-estadounidense de los ‘70 sobre cosas raras que suceden en Iquitos, la selección de películas ha sido insufrible.

Las excepciones son contadas: Indiana Jones y la Calavera de Cristal, El Gran Truco, El Tesoro del Amazonas (The Rundown) y la comedia romántica a bordo del eterno viaje en tren de Tupiza a Uyuni (menos mal que al menos tenían buenas películas para sobrellevar la espera).

Yo creía que había presenciado el colmo del cinismo cuando hace más de 10 años, en un bus que atravesaba la cordillera de los Andes, desde Mendoza a Viña del Mar, el chofer no tuvo mejor idea que poner “Viven”. Inmediatamente todos los pasajeros comenzaron a inquietarse y, por suerte, luego de una charla esclarecedora, el chofer entendió la delicadeza de la situación y cambió a una comedia.

Pues bien, en este viaje, el cinismo de aquel chofer fue ampliamente superado por algún ayudante o “terramozo” que no tuvo mejor idea que poner una película llamada “Tráfico de mujeres”, golpe bajo si los hay. Como mujer que está viajando por Latinoamérica esta película te deja bastante intranquila. Otro golpe bajísimo resultó ser una película cristiana, supuestamente pensada con el propósito de evangelizar, que contaba la historia de un matrimonio que empezaba a alejarse de Dios. Él engañaba y golpeaba a la mujer hasta que un día ella se cansa y se separa y, mientras ambos padres incrementan su odio recíproco y se preocupan por cómo cagar al otro en el juicio de divorcio, su hijo muy afectado tiene un accidente y muere.

Hoy en día, donde es tan fácil y tan barato acceder a todo tipo de películas, cuesta entender porqué estos señores eligen “entretener” a sus pasajeros con bodrios de terror como The mountain has eyes II” o una peli recontra vista como “Un paseo en las nubes”. ¿Tanto cuesta elegir una comedia ligera o una de suspenso? Nadie pide un estreno o una ganadora del Oscar pero por lo menos algo que resulte llevadero y que no te deje con un nudo en el estómago.


Dada esta continuada serie de fiascos cinematográficos, enfilamos para el cine con la intención de ver la última de Mel Gibson (Al filo de la oscuridad). Así nos encaminamos hacia el Larcomar, un centro comercial enclavado en medio del barranco frente al océano en el pituco barrio Miraflores (de lo mejorcito de Lima). Como la peli ya no estaba en cartelera, nos decidimos por la ganadora del Oscar a la Mejor Película: Zona de Miedo (The Hurt Locker). La peli, si bien es entretenida y está muy bien llevada, resultó un fiasco. Una reafirmación del patriotismo estadounidense que poco tiene que ver con nosotros.

Pero lo interesante fue la experiencia de una salida típica local:
- Descubrir que acá están todas las mismas cadenas que en Argentina: Cinemark, Village y Hoytts y que no se trata de una salida de lujo como en Buenos Aires (acá la entrada cuesta 9 soles, algo así como unos 12 pesos argentinos, mientras que allá, cuando nos fuimos, la entrada ya rondaba los 25 pesos en el Abasto. ¡Si tan solo ir al cine en Buenos Aires fuera tan accesible!).
- Comprar la entrada en una boletería que parecía más un banco que un cine y que la entrada sea el ticket de compra (por ende, si compras 3, 5 o 10 entradas, igual te dan un solo ticket. Qué complicado debe ser cuando uno del grupo tiene que ir al baño. ¡Imagínense estar pasándose el ticket en medio de la película!).
- Llegar puntualmente a la sala y notar que la función no empieza en horario.
- Mirar los avances de 3 películas de terror (lo que denota tanto el género como la calidad) con todas las luces encendidas (aquí no hay propagandas ni chocolateros).
- Disfrutar de una calidad de audio e imagen precaria, que nos recuerda a la que había en las salas de Argentina, al menos en Buenos Aires, unos 10 años atrás, quizás un poquito más también.
- Ver la película en una pantalla que no se hace WideScreen y con comentarios (y gritos) permanentes de los demás espectadores.
- Que te prendan las luces cuando aún no aparecieron los créditos de la película.

En el camino de regreso al hostel nos prometemos conseguir algunas buenas pelis para tener en la compu en caso de extrema necesidad.

Saludos a todos desde el camino,

Marie
Lima, Perú
30 de marzo de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

¿Alguien lo conoce al señor?

A ver, por ahí? Quién conoce a este señor del cuadro? Bigotito bien prolijo, a la moda del 1900. Una ayudita? Si, si, es argentino. Profesión? Abogado, político. Ah, si, fue presidente hace 100 años. Todavía no lo tienen? Con esta seguro que los memoriosos lo sacan, estaba atrás de los viejos billetes de 1 peso. No? Bueno, promovió una de las leyes argentinas más importantes del siglo XX, la del sufragio universal, secreto y obligatorio…(en realidad nunca sabremos cuanto la promovió el y cuanto lo obligaron los radichetas de don Hipólito) Si, Roque Saenz Peña. Ustedes se preguntarán entonces qué hace acá en Lima, secundado también por la bandera peruana y cómo será todo el asunto.

Se acuerdan de la Guerra del Pacífico? Breve resumen, conflicto bélico de fines del siglo XIX en el cual, salitre y guano de por medio Chile se quedó definitivamente con el litoral marítimo boliviano (tragedia griega épica para los verdes) y dos de tres provincias peruanas, Tarapacá y Tacna. Si claro, en el proceso, las aplastantes tropas chilenas llegaron hasta Lima y estuvieron gobernando la ciudad por un par de meses. Además, como efecto colateral de la guerra, quedaron sepultadas definitivamente las pretensiones chilenas sobre la patagonia oriental con el tratado de 1881. Roca, zorro viejo y rápido de reflejos, aprovechando la situación y siendo Argentina aliado histórico del Perú, comenzó por esos días a comprar armamento y a alistar tropas en la frontera. Los chilenos, temiendo no sólo tener que enfrentar al poderío Peruano (las fuerzas bolivianas nunca contaron en esto) sino también a Argentina decidieron canjear neutralidad por ya improbables tierras desiertas al otro lado de la cordillera. Mejor pájaro en mano que cien volando.

Pero no nos disgreguemos en demasía, veníamos a hablar aquí de Saenz Peña, y es que por alguna extraña razón esta buen hombre, diputado de la nación por aquel entonces y sin ningún prolegómeno militar, al enterarse del conflicto, decide alistarse en el ejército peruano y combatir.

Situación extraña, luego de algunas batallas ganadas y perdidas, la vida lo encuentra jefe de división en el morro de Arica, junto a un tal Bolognesi, general de las tropas peruanas, defendiendo una plaza imposible, rodeado por mar y tierra por chilenos.

Cuenta la historia que los transandinos le ofrecen gentilmente la rendición a Bolognesi, y este, luego de consultarlo concienzudamente con sus subordinados la rechaza de plano. Lucharían hasta morir.

“Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”

En efecto Bolognesi termina malherido y muere luego, mientras que Saenz Peña salva por poco el pellejo, a un general chileno le llamó la atención que fuera argentino y que además no suplicara por su vida. Quién diría, 10 años después sería presidente… Hoy ambos son héroes para la historiografía del Perú y tienen un lindo museo en el centro de Lima.

lunes, 26 de abril de 2010

Las Galápagos de los pobres


Como algunos ya sabrán, las verdaderas galápagos son ecuatorianas, están a más de 1000 kilómetros de las costas sudamericanas, encierran una riquiza faunística excepcional y por sobre todas las cosas son excesivamente caras. Los cálculos más conservadores dicen que hay que contar al menos con 800 dólares por persona para hacer una pequeña visita, y obviamente eso está completamente fuera de presupuesto.

Sin embargo aquí, en Paracas, a muy poca distancia de la costa hay un grupo de islas de una riqueza faunística excepcional, se llaman las Islas Ballestas. Allí se pueden observar miles de aves de todo tipo y color, lobos y elefantes marinos, delfines y hasta pinguinos de Humboldt. Hacia allí vamos y estas son las fotos de este hermoso lugar.

Hace algunos siglos, estas islas eran extremadamente valiosas por el guano que se conseguía aquí. Por suerte, alguien inventó los fertilizantes sintéticos y ahora estos bichitos viven en paz y sólo viene alguien a extraer guano una vez cada cinco años.

Lo malo, estuvimos sólo 50 minutos  L

domingo, 25 de abril de 2010

Un macho bien latinoamericano

Ellos se van de casa bien temprano y no regresan sino hasta pasado el atardecer. Se juntan en la playa a pasar el día lejos de sus mujeres e hijos. A lo largo del día no hacen prácticamente nada salvo darse unos cuantos chapuzones. Van alternando entre la playa y el mar. De vez en cuando, se alejan un poco más para conseguir algo de comer por su cuenta si bien su amigo, Luis, los espera todos los días con un delicioso menú al que no pueden resistirse. Van de aquí para allá, todos juntos, cual rugbiers, adonde quiera que vaya Luis. Lo esperan ansiosamente y siguen cada uno de sus movimientos atentamente. Y cuando uno se acerca a Luis, ellos se quedan allí y hasta participan de la conversación (a su modo). Es más, algunos más caraduras, hasta piden que les saquen una foto. Acá está, este es, el típico macho latino: 


Saludos a todos desde el camino,

Marie
Paracas, Perú

sábado, 24 de abril de 2010

Bahía de Paracas, el comienzo del fin

¿Les gusta esta fotito de Paracas al atardecer? Parece exactamente lo que es, un lugar bien tranquilo, en el que el árido desierto peruano se junta con el mar y da vida a un sinnúmero de aves y mamíferos.

Sin embargo, hace casi unos 190 años esta Bahía fue protagonista de uno de los hitos de la historia americana (). la Normandía de las guerras de la independencia americana. Exactamente aquí, el ejército libertador argentino/chileno comandado por San Martín y financiado integramente por Chile (la República Argentina no puso un solo morlaco) desembarcó en las costas peruanas, 270 kilómetros al sur de Lima para dar el golpe decisivo y expulsar para siempre a los españoles de América (http://es.wikipedia.org/wiki/Desembarco_de_San_Martín).

190 años después la mejor empresa de transporte de Perú ofrece un servicio “rápido” Buenos Aires – Lima, entrando por Mendoza y tardando nada más que casi 3 días enteros. Pensaba yo, ¡qué locura viajar 3 días enteros en bus!, pero San Martín evidentemente estaba más loco todavía. Pongamos las cosas en perspectiva, llegó hasta esta remota bahía con un ejército entero, con mulas, armas, cañones, ganado y quien sabe cuantas otras cosas más, después de cruzar los Andes, pelear en Chile y armar de cero la primer armada sudamericana para venir hasta acá. Y todo para avanzar finalmente sobre el último centro realista de Sudamérica y asegurar la independencia.

Y todo esto sin ningún apoyo del gobierno argentino.