sábado, 17 de abril de 2010

Nos quedamos con las ganas

Quien ha visto la televisión argentina en Enero, sabe de sobra y hasta el hartazgo que por aquí llovió mucho, muchísimo y hubo algunos problemitas. El río se desbordó, ocurrieron algunos deslizamientos de vías y además murieron en una avalancha de lodo una chica argentina y un guía.

Sin embargo, los incas eran tan previsores, que la ciudadela propia no sufrió ningún daño, dado que está equipada con un sofisticado sistema de drenajes subterráneos. Los arqueólogos? El Instituto Nacional de Cultura? No, no, lo hicieron los propios incas…

Hoy, a mediados de Marzo, el acceso sigue cerrado. Pasemos a explicar un poco cómo funciona esto. A Machu Picchu todos los años llegan miles de personas pero no hay camino de auto que llegue hacia allí. La única forma es tomar un tren que, oh casualidad, está concesionado a alguna empresa extranjera, y además vale un ojo de la cara. La otra es hacer 4 días por el camino del Inca (sí o sí hay que hacerlo con agencia de turismo y con guía). O la última opción es un viaje bien hardcore que involucra tomar como 3 bondis y caminar 2 días por las vías del tren desde la selva.

El caso es que aparentemente y como siguen reparando las vías del tren, la empresa “convenció” al INC para que mantenga a Machu Picchu cerrado, a pesar de que no hay razón alguna para que esto sea así. Para esperar, ya hay reservadas con antelación a partir de Abril unas cuantas semanas a unos precios astronómicos.

Así, la única opción es tomar la opción 3 y conformanos con subir a un cerrito que está enfrente, fuera del parque. Chequeamos el tiempo y va a seguir lloviendo por unos cuantos días. No gracias, conoceremos Machu Picchu en otro momento.

viernes, 16 de abril de 2010

Completamente arruinados

En la otra punta del Valle Sagrado, y hoy con un puente menos a causa de las lluvias de febrero último, el pueblito de Pisaq guarda tras de sí una de los complejos incaicos más grandes de todo el valle, así que hacia allí vamos los exploradores! Desde Ollanta y bajo la persistente llovizna nos tomamos una pequeñita combi pistera hacia Urubamba y luego allí transbordamos a un micro un poco más grande pero no menos destartalado hasta nuestro destino final.

El valle es sencillamente hermoso y la sucesión de curvas al costado de las aguas que en algún momento llegarán al Atlántico a través del Amazonas es un deleite constante. Un tranquilo deleite hasta que entrando al pueblito de Calca el chofer decide jugar una mala pasada a un colega, un pecado mortal. En maniobra arriesgada le cruza el vehículo enfrente al minibús rojo y en un abrir y cerrar de ojos… le roba los pasajeros! Y se arma la podrida! De repente el chofer y el cobrador no están más y la gente se empieza a impacientar. ¿Dónde están? Adelante, en plena “avenida” preparándose para la contienda. Se acuerdan de las peleas de Batman y sus onomatopeyas? Puff, paff, bang! Imprevistamente, de algún lugar sale la mujer del conductor del bus rojo, una cholita a los cintazos limpios persiguiendo a ambos. Uhhh, ahhh! Se están dando! La gente disfruta del espectáculo, hasta que así como empezó, termina de repente. Algún aburrido llamó a la yuta que después de comerse pacientemente unos panchos decide venir a ver que pasa. Vamos, vamos, arrancá, que viene la policía…

Aquí es increíble todo lo que puede suceder en meros 33 kilómetros. Así, después del espectáculo y de “escapar” de la perezosa policía, llegamos a Pisaq a ver estas ruinas. Después de arreglar dónde quedarnos a dormir (lo bueno es que está todo re muerto y los precios son bien bajos) negociamos con un taxi (los relojitos no existen y todo se negocia de antemano) para que nos lleve hasta la parte alta de las ruinas. Desde allí y  caminando luego de algunas horas llegaremos nuevamente al pueblo.

Estas ruinas sí que son increíbles. Para empezar son enormes, enormes, calculo que de una punta a la otra hay como 2 o 3 horas de caminata. Primero hay gigantescas terrazas donde cultivaban el maíz, después una fortaleza militar en lo alto de un peñasco. Atrás, un cementerio y adelante la zona cívica. Ah, entre medio estos tipos hicieron un tunel adentro de la roca para facilitar el tránsito, y también construyeron el Intihuatana, un templo a Inti, el sol, con las rocas bien cuadraditas, pulidas y las puertas todas de doble jamba.

Después, entre otras construcciones tenemos que encontrar el camino hacia el pueblo, pero no lo encontramos… El pueblo está ahí, no puede estar lejos. Nos encontramos también con un taiwanés que está igual que nosotros. Lo que sucede es que aquí también cambiaron el puente de lugar, pues el viejo está por caerse. Al fin encontramos la senda y comenzamos a bajar, escalones, escalones y escalones. Parece que los incas hicieron toda una ladera de la montaña de escalones! Al ratito estamos nuevamente en el pueblo, y justo después que cerró la feria! Que bueno, no me gustan mucho las ferias…  

jueves, 15 de abril de 2010

Ingenieri!!

Después de unos días haciendo un poquito de fiaca en Q’osco (Cusco para los amigos) decidimos ir a conocer más de cerca donde vivían los incas. Ya habíamos conocido Coricancha, Sacsayhuamán, Q’enqo, Puka Pukará y Tambomachay y realmente la conclusión por ahora es que estos tipos estaban completamente del tomate. Particularmente nunca me llamó demasiado la arqueología y las cosas muy viejas, pero la calidad y la sofisticación técnica que tienen estas construcciones es admirable. Especialmente me llamó muchísimo la atención la perfección de los bloques constructivos y que no utilizaban ningún tipo de material para las juntas. Ah y me olvidaba, todo con sus sistemas de desague y tecnología antisísmica!


Para conocer más ruinas, el paso siguiente era ir a explorar el Valle Sagrado, siempre a orillas del río Urubamba. Opción 1, contratar uno de esos tours que no terminás viendo nada y la gente se pone re pesada, o Opción 2, hacerlo todo por cuenta propia tomando cuanto transporte público esté disponible. Adivinaron! Sí, tomamos la opción 2. A viajar con la prole en buses destartalados!

El destino? Ollantaytambo, un pequeño pueblito, uno de los más cercanos a Machu Picchu, que arriba de la montaña tiene unas ruinas, aparentemente un puesto militar, unos almacenes y unos cuantos andenes de cosecha. Allí pasaríamos la noche para poder recorrer con tiempo todo.

Las ruinas no hacen más que confirmar que estos incas eran una civilización realmente avanzada. Los bloques de piedra usados en la construcción tienen un tamaño imponente, 10 toneladas? Quizás 12? Cómo harían para moverlos? Y lo más llamativo de todo es que la propia ciudad está sobre ruinas incas, pero a diferencia de Cusco todavía conservan incluso los desagues y canalizaciones originales, todo en piedra.

Pavada de ingenieros!

Ah! Me olvidaba, después de cruzar el puente hacia las ruinas hay un bolichito de una chilena y un español que hacen un guacamole buenísimo.

miércoles, 14 de abril de 2010

El señor que tiembla

Al recorrer las angostas callecitas del Cusco, como es infaltable en Perú, los taxistas en sus pequeñitos Ticos (http://en.wikipedia.org/wiki/Daewoo_Tico) van persiguiendo a posibles clientes, acompañando a veces el paso y tocando bocina una y otra vez insoportablemente (como si esto convenciera a alguien de tomar un taxi). Por alguna extraña razón también suponen que los más propensos a tomar taxis son los extranjeros.

Sin embargo, lo que más llama la atención es que casi absolutamente todos tienen pegados enormes y ridículos stickers (muchos ya saben que odio los stickers en el auto) con figuras cristianas y alusiones constantes al Señor de Huanca o Señor de los Temblores.

La verdad que al principio no entendía ni jota, ¿quién será el Señor de los Temblores? Una visita a la Catedral aclaró el asunto. Resulta que así como hay muchas vírgenes distintas, que la de Rosario, la de Luján, que la del Carmen, aquí también hay varios “señores” o “jesuses”. Cuenta la leyenda andina que allá lejos por el 1650, cuando Cuzco era una pequeña aldea de adobe (sobre las ruinas incas, claro está…) hubo un terremoto de grandes proporciones. El movimiento no paraba, hasta que a alguien se le ocurrió sacar a un Cristo a la calle y allí dicen, paró la catástrofe. De ahí en más, los cusqueños alaban todo el tiempo al “Señor de los Temblores” y le piden que por favor no les mueva más el piso. Una vez por año se realiza una gran procesión y lo sacan en andas por toda la ciudad. Ah, me olvidaba, es negrito y lleva pollera (es muy pudoroso).

martes, 13 de abril de 2010

Feeling like a Gringo

Finalmente y luego de casi 1 mes, terminamos de cruzar por completo el altiplano! Ya estamos en Cusco, una de las ciudades más lindas de Sudamérica y como pocas, logra amalgamar con estilo su glorioso pasado de capital imperial inca, la ocupación española comandada por el traicionero Pizarro y su actual presente.

Curiosamente, el centro histórico, diseñado por uno de los incas que no me acuerdo el nombre, tiene forma de puma, una de las deidades incas y pueden verse por todos lados las piedras de las antiguas construcciones incas. Sobre ellas se yerguen los muros de las construcciones posteriores.

Las catedrales son aún más numerosas que en Sucre o Salta y exhiben un despliegue casi obsceno de oro y plata. Los altares son barrocos, recargados a más no poder. La mayoría, están erigidas en los que otrora fueran templos incas.

Pero hoy, claramente en Cusco quien manda es el turismo, y entre callecitas angostas, cimientos incas y catedrales coloniales, la ambición desmedida de Pizarro por el oro inca parece haber transmutado. Ahora el oro es verde, viene en papelitos con la cara de un tal Franklin y los incas ricos son gringos rubios con ropas sintéticas. Los “pizarristas” paradójicamente son los propios locales, descendientes de los incas. El acoso es constante, intentar cruzar la plaza de armas es toda una odisea y lo siguiente es más o menos lo que sucede:

- Jelou may friend, a massaggg?
- Gracias, gracias
- Gud restaurant, my friend…
- No, no tengo hambre ahora
- Snacks mister, snacks…
- Pero no tengo hambre…
- Travel eigency, uant to gou to Valle Sagrado? City Tour?
- No, no quiero ver nada
- Amigo, ya se viene la lluvia, compreme un ponchito, se va a mojar
- Grrrr, quiero mojarme…
- Ar yu luking for a hotel?
- No, no looking for anything
- Amigo, sáquese una fotito con mi llamita
- Gracias señora, pero no
- Aros may friend, aros, silver
- Que no soy gringo! Tengo los huevos llenos. No me rompan más las pelotas.
- Ah! Amigo, argentino, argentino, argentino! Bienvenido al Perú, ¿quiere cogollo?
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Nota al pie: Los propios vendedores de “cogollo” “trabajan” en conjunción con la policía, así que a los pocos metros de efectuar la venta, la policía atrapa al fumón de turno y probablemente todo termine en una comisaría con una abultada coima.